Hasta 4.000 piezas: Cómo y porqué se recicla un coche

En el mundo de hoy, en el que los residuos empiezan a convertirse en un problema para la vida humana, cada vez se reciclan más cosas. En la situación actual, en la que como especie producimos una cantidad de residuos muy superior a la que podemos acumular, desde botellas de plástico a contenedores de carga, todo lo que pueda servir para crear un objeto nuevo tiene que usarse precisamente para eso. 

 

Dentro de las diferentes categorías de objetos que utilizamos en nuestra vida diaria hay uno que tiene un potencial especialmente importante a la hora de reciclar. Se trata de los coches. Un vehículo destinado al desguace se puede reciclar en un 95%. Es más, de acuerdo con la legislación europea, ese es el porcentaje de un vehículo descartado que tiene que reciclarse. Esto es así porque, de todos los materiales que se utilizan para fabricar un coche, tan solo determinados plásticos son imposibles de reciclar. 

 

Pero en un coche hay más de 40 materiales diferentes, y los plásticos solo representan una parte pequeña de todos los que se utilizan en su fabricación. De todos, un 70% es material con, al menos, una cierta composición férrica.

 

En el futuro, se espera que la nueva enmienda añadida a la directiva europea que regula el reciclaje de vehículos haga los automóviles producidos todavía más reciclables. Esto, se logrará obligando a los fabricantes de coches a diseñar los vehículos de dentro hacia fuera. Además, tendrán que prestar especial atención a las baterías. Este componente de los vehículos eléctricos es de los que tiene una mayor huella ecológica. Esto, unido a que el fomento del uso de vehículos es una de las medidas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, hacen de las baterías eléctricas uno de los elementos con mayor potencial de innovación futura. 

 

¿Cómo se recicla un coche?

 

El proceso de reciclado de un vehículo comienza con su descontaminación, durante la cual se libera el coche de todas las sustancias que pueden resultar perjudiciales tanto para los humanos como para el medio ambiente. Durante la descontaminación se eliminan los gases del circuito de aire acondicionado, el combustible, los lubricantes, el líquido hidráulico y la batería, a menudo compuesta en mayor o menor medida de metales pesados y ácidos. 

 

A continuación se desguaza el vehículo. Las partes que todavía tienen vida útil se someten a diversos exámenes de idoneidad y en función de los resultados se introducen en el mercado de segunda mano o se mantienen dentro del proceso de desguazamiento.

 

Los neumáticos, una de las partes con mayor potencial de reciclaje, se recauchutan (cuando su estado lo permite) y son destinados a ser utilizados de nuevo. Los neumáticos demasiado dañados como para reutilizarse se trituran y se utilizan para fabricar otros productos, como, por ejemplo, pavimento para carreteras o calzado. 

 

Todas la estructura del coche y las partes metálicas que van unidas a ella se destinan al proceso de achatarramiento, y se envían a la presandora, encargada de convertirlas en un cubo de 1 metro de lado para ser fundidos y reutilizados. 

 

El resto de partes se pasa por la fragmentadora, una máquina dedicada a triturar y separar los diferentes materiales para su posterior clasificación.

¿Y los coches eléctricos?

 

La cuestión del reciclaje de baterías eléctricas es un poco más complicada. Las baterías de los coches propulsados por combustibles fósiles se trituran para recuperar el plomo que se utiliza para fabricar otras baterías. Por su parte, los electrolitos (de ácido sulfúrico) se utilizan en la fabricación de químicos. 

 

Las baterías de los coches eléctricos que todavía están en buenas condiciones se reutilizan. Todas aquellas que quizá no estén en condiciones de volverse a colocar en un vehículo (cuando su capacidad haya bajado del 70%) pero que sigan funcionando podrían utilizarse como acumuladores eléctricos en grandes instalaciones que requieran acumular mucha electricidad. Estas baterías más modernas y de mayor capacidad contienen elementos metálicos como el litio o el cadmio que también tendrán que ser reutilizados al no poder descartarse de forma segura.

Razones para reciclar un coche

 

La protección del medio ambiente y la persecución de unos sistemas de producción más sostenibles no son las únicas razones importantes por las que es deseable reciclar los vehículos. Uno de los factores más relevantes es que hay partes del coche que contienen materiales tóxicos o con capacidad de resultar peligrosas. Por esta razón, contar con instalaciones especializadas en el reciclaje de vehículos no solo permite canalizar todos esos residuos de forma conjunta, sino que además sirve para  facilitar el control sobre los residuos. 

 

Por otro lado, tener la posibilidad de llevar un coche que vaya a ser descartado a un punto concreto donde se encargaran de reciclarlo, evita que el coche acabe fuera de uso y abandonado en cualquier espacio público. 

 

Además, el reciclaje de un vehículo puede suponer un ahorro de materias primas y recursos económicos. Este ahorro no se concentra solo en la persona que se deshace del coche sino que también está al alcance del comprador de recambios usados e incluso de la sociedad en general.  

 

En el futuro, todos los objetos que forman parte de nuestra vida cotidiana deberían diseñarse pensando no solo en el uso o la estética que queramos darles, sino también, teniendo en cuenta que al final de su vida útil deberíamos ser capaces de reciclarlos en la mayor medida posible. Los coches ofrecen una buena hoja de ruta sobre cómo podemos  diseñar pensando en ese final sostenible de los objetos.

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