coche radar

¿Sabes cómo podrías identificar un coche con radar de velocidad por las carreteras de Francia? Seguro que no, porque desde 2018, es imposible. Ese año, el país galo introdujo una novedad en sus carreteras que, desde entonces, no ha hecho más que extenderse: los coches particulares con radares de velocidad incorporados.


En Francia los han bautizado, literalmente, como los coches radares (radar voiture). Estos vehículos incorporan cámaras, radares y otras herramientas de medición para controlar la velocidad de los conductores con los que comparten la carretera. A simple vista son coches normales, indistinguibles de los que conduciría cualquier particular, discretos e imposibles de identificar, precisamente, para no hacer obvia su presencia.

radar móvil exterior

En Francia, cualquiera puede poner multas si sabe cómo

Hasta el año pasado, el sistema que regía este tipo de vehículos consistía en que las autoridades de tráfico francesas subcontrataban conductores a empresas privadas. Así, un chófer que trabajaba para una empresa conducía un coche con un radar instalado que pertenecía a una Administración francesa. Ahora, en Francia han introducido una novedad: desde enero de 2024 cualquiera puede pedir permiso para instalar un sistema de medición de velocidad en su vehículo e ir poniendo multas a diestro y siniestro. De momento, en Francia, todos los conductores que quieran llevar un radar a bordo deben cumplir un único requisito: tener, como mínimo, 10 de los 12 puntos del carné de conducir.

Además, para evitar conflictos, los coches con radares no facturan por el número de infracciones detectadas ni por el número de multas que se hayan impuesto a consecuencia de su actividad, sino que lo hacen por los kilómetros recorridos con el radar en funcionamiento. Controlar la velocidad de los demás en Francia es, además, relativamente lucrativo. Los conductores que llevan uno de estos sistemas a bordo pueden llegar a facturar cerca de 1.500 euros al mes por el servicio. Eso sí, los vehículos tienen, también, una cantidad máxima anual de multas que pueden derivarse de su operación y que está fijada en 194.000 euros.

Más de 70 millones en multas

radar de carretera

Y por si alguien se lo estaba preguntando, sí, estos vehículos también tienen que respetar los límites de velocidad; es más, se recomienda que circulen un poco por debajo para que sus mediciones resulten más fiables. Por si fuera poco, como recuerdan desde las autoridades galas, conducir despacio para tentar a otros vehículos a que aceleren y adelanten al radar está castigado con una multa que podría ser de hasta 1.000 euros. 

Si a finales de 2022 el número total de vehículos de este tipo que circulaban por Francia era de 223, en estos momentos esa cifra ya se ha duplicado, y en enero de 2024 ya son más de 450

En el país vecino, los coches que controlan la velocidad de sus compañeros de vía se pueden encontrar en Normandia, Bretaña, la región del Loira, Grande Este, Alta Francia Borgoña-Franco Condado, Auvernia-Ródano-Alpes, Occitania, Provenza-Alpes-Costa Azul, Córcega y Nueva Aquitania. Francia es uno de los países más estrictos en términos de control de las velocidades en carretera de la Unión Europea. En el año 2021, estos coches fueron responsables de identificar más de medio millón de infracciones por exceso de velocidad y contribuyeron a recaudar más de 76 millones de euros en multas.

Por ahora, es el único país que ha recurrido a un sistema similar. Porque, en algunos casos, la implementación de un sistema que busca acometer funciones propias de las administraciones públicas a través de recursos particulares es, como mínimo, polémica. En el caso de España, por ejemplo, podría disputarse la validez de una multa impuesta por una empresa privada o por un operador particular.

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