Todo el mundo sabe usar un autobús. Se trata de una actividad corriente. Una acción que, en muchos casos, forma parte de las rutinas diarias de un enorme número de personas. Es posible, sin embargo, que la operativa de los autobuses —y de otros medios de transporte similares— tal y como la conocemos esté lista para dar un vuelco. Será, como en tantos otros casos, gracias a la incorporación de nuevas tecnologías a un conjunto de sistemas (los de transporte urbano) que llevan siglos con nosotros.

Autobuses de toda la vida

Los sistemas de transporte urbano colectivo no son inmunes a la evolución tecnológica. Hace años que los primeros autobuses que prescinden de los combustibles fósiles circulan por las ciudades. Más tiempo ha pasado todavía desde que los vehículos son capaces de desplegar sistemas de asistencia para quienes tienen problemas de movilidad. Hoy, en ciudades como Madrid o Nueva York, uno ni siquiera necesita billete para viajar en autobús porque ya tiene disponible la opción de pagar directamente con el teléfono móvil. 

Sin embargo, hasta ahora, el modus operandi de autobuses, minibuses y otros medios de transporte urbano colectivo ha sido siempre, a grandes rasgos, el mismo. El bus circula por una ruta predeterminada, deteniéndose en puntos específicos (y fijos) para recoger y dejar pasajeros. En algunos casos, el vehículo permite que los viajeros seleccionen una parada —el clásico botón que enciende la luz de parada solicitada—. En otros, el conductor tiene cierta capacidad de decisión y puede no detenerse en una parada si nadie la solicita o si no hay ninguna persona esperando junto a la marquesina. No obstante, las opciones disponibles son pocas y no cambian esencialmente la forma en la que funcionan las redes de transporte.

Al menos así ha sido hasta ahora. Pero la tecnología, con su avance imparable, parece dispuesta a cambiar las cosas. O al menos eso es lo que piensan en la empresa de Boston The Routing Company (TRC). Su idea, una app que incorpora algunas de las ventajas de las aplicaciones de viajes bajo demanda con los autobuses de toda la vida, quiere cambiar la forma en la que funcionan los sistemas urbanos de transporte colectivo.

chica esperando el autobús

Un autobús más taxi

interior autobús

La propuesta de The Routing Company se basa en la premisa de que la falta de optimización del transporte urbano es fácil de solucionar gracias a la tecnología. Para ello, han diseñado el sistema Pingo, que, usando datos en tiempo real y apalancado sobre las posibilidades que ofrece la tecnología móvil, ajusta las redes de transporte a las demandas reales que deben responder. Así, Pingo añade tres ventajas a cualquier red de autobuses: permite consolidar la demanda de múltiples viajeros, utiliza un algoritmo para diseñar una ruta optimizada y permite acceder a información real actualizada sobre los trayectos.

La forma en la que funciona resultará familiar a cualquier persona que utilice aplicaciones de transporte como Uber, Cabify o Lyft. El viajero tiene una aplicación que le permite introducir un origen y un destino, y la aplicación ofrece diferentes formas de ir de un punto a otro. El conductor, por su lado, tiene otra aplicación que le informa de cuál es la mejor ruta. Hasta ahí nada nuevo. Pero la parte innovadora está detrás de las aplicaciones. El sistema de TRC permite flexibilizar la red de transporte tanto como sea necesario: desde una red en la que los autobuses operan a través de rutas fijas, a una en la que los vehículos recogen a los pasajeros allí donde se encuentren. Y, cualquier opción entre ambas.

Por encima de todo, este tipo de sistemas abren una nueva posibilidad: sistemas de transporte colectivo bajo demanda. Imagínate: un autobús que funciona como un taxi. El sistema agrupa a varias personas que necesitan un medio de transporte y cuyos puntos de recogida y destino se pueden articular en torno a una ruta. La combinación de ambos mantiene las ventajas del autobús (más sostenible y económico) y las del taxi (mayor conveniencia y alcance).

El sistema de The Routing Company ya está operativo en varios lugares. Además de varias zonas de Estados Unidos (ciudades como Seattle, Houston y algunas regiones de California), Pingo organiza flotas de autobuses en ciudades escocesas como Campbeltown, Dunoon y Berwickshire, en La Haya y en Andorra. 

pago en autobus

Más ventajas para la movilidad del futuro

Optimizar las redes de transporte colectivos permite desbloquear una serie de ventajas que harán más fácil la vida de los usuarios. Para empezar, permiten a los pasajeros organizar sus desplazamientos con mayor efectividad. El acceso a datos recogidos en tiempo real garantiza que la plataforma esté sincronizada con aquello que está sucediendo de verdad en la carretera. Los usuarios tienen información más exacta sobre cuestiones como dónde se encuentra su autobús exactamente o cuánto tardará en llegar a la parada. Además, gracias a su acceso, también añaden a los sistemas de transporte una mayor capacidad de adaptación ante las circunstancias: tener información en tiempo real sobre un incremento puntual del número de viajeros, por ejemplo, puede servir para tomar la decisión de poner más vehículos en movimiento.

Los sistemas de este tipo tienen su principal fortaleza en la capacidad de adaptación que ofrecen, y en su potencial de optimización para rutas, flotas y desplazamientos. Gracias a este rasgo, estas tecnologías ofrecen una ventaja extra: al permitir ajustar todas las piezas del puzle con mayor exactitud, pueden ser una ayuda de cara a seguir reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Su capacidad de flexibilizar las redes de transporte les permite reducir el número de vehículos que circulan con baja (o nula) ocupación, optimizar el número de paradas y ajustar mejor los trayectos, todo ello con el consiguiente ahorro de emisiones de CO2.

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