Cuántos sistemas de peaje existen y cómo funcionan en Europa

Nos parece cosa de ahora, pero lo cierto es que los peajes llevan con nosotros desde la Antigüedad. Claro que entonces no se llamaban peajes sino portazgos, y eran la suma que debía pagarse para cruzar cierto límite (puerta) entre dos zonas territoriales o por cruzar un puente.

Los peajes no son solo un sistema recaudatorio. Gracias a ellos, es posible mantener las infraestructuras viales y construir otras nuevas. Y aunque puedan suponer un incremento de gastos en un viaje, las autopistas de peaje son más rápidas y seguras que otras.

Los peajes pueden ser de distintos tipos:

Peajes abiertos: en ellos, se sitúa una cabina de pago cada cierta distancia a lo largo de la autopista y se abona una cantidad.

Peajes cerrados: aquí se sitúa una cabina a la entrada y otra a la salida. En la primera se registra la entrada (se recoge el tícket) y en la última se abona el peaje en función de la distancia recorrida.

Peajes anuales: Hay países, como Suiza, donde los usuarios pagan anualmente una cantidad que les permite circular libremente por las autopistas. Este pago se acredita mediante una pegatina (viñeta) en el parabrisas.

Peajes urbanos o de congestión: es un impuesto que se cobra en algunas ciudades como Buenos Aires, Estocolmo, Londres, Milán y Singapur con el propósito de reducir el tráfico que accede a una determinada zona y evitar la congestión de vehículos.

Peajes sombra: una empresa privada construye y financia una autopista, pero es la Administración la que paga el peaje de los vehículos que circulan por ella. De este modo, se financia a través de impuestos y no es el usuario el que tiene que hacer el pago directo.

PEAJES EN EUROPA

En la mayoría de países europeos existen peajes en buen número de autopistas, aunque no en todos funcionan de la misma manera.

Francia, por ejemplo, cuenta con una destacada red de autopistas de peaje que la conectan con otros países como Bélgica e Italia. El pago depende de la altura del vehículo. Si superan los 2 metros de altura, tienen un recargo.

El sistema de pago francés se parece mucho al español. Puede ser en efectivo o con tarjeta y también funcionan los VIA-T (el sistema de telepeaje que permite abonar el viaje sin necesidad de detener el vehículo gracias a un dispositivo electrónico que se coloca en el parabrisas).

Portugal cuenta con diferentes tipos de autopistas de pago, desde las tradicionales hasta los carriles de vía verde, para las que se necesita un dispositivo de pago en el coche y se circula por carriles señalizados con este color, y las autopistas con peajes electrónicos.

Estos últimos están señalizados con el cartel Electronic Toll Only y en ellos hay un sistema de arcos con cámaras que detectan la matrícula del vehículo y pasan el pago a una cuenta bancaria asociada previamente por internet o en una máquina al inicio de la carretera. Son tres los sistemas de pago en estas vías: el Easy Toll, el Tollservices y el Tollcard. Por eso es recomendable consultar cuáles son sus tarifas y formas de pago en la página Portugal Tolls antes de visitar el país y evitar, así, sanciones.

En Italia, solo las autopistas del sur son gratuitas, el resto son de pago. El importe varía en función de la distancia recorrida y el tipo de vehículo, para el que se tienen en cuenta los ejes y la altura. En Autoestrade se puede encontrar toda la información al respecto.

Reino Unido cuenta con un sistema muy específico y solo tiene 23 peajes repartidos por todo su territorio. Todos ellos varían en función de los kilómetros, el tipo de vehículo y el momento del día en el que se circule (si se hace en hora punta, será más caro).

En Noruega, los peajes son electrónicos y es necesario registrar el vehículo en su web AutoPASS. Puede pagarse mediante prepago o pospago y se cobra un pequeño peaje al entrar en las principales ciudades.

PEAJES POR VIÑETA

Cuando circulamos por autopistas, estamos acostumbrados a encontrar en ellas pagos con barrera, con cabinas o electrónicos, pero no en todos los países de Europa es así. Austria, Suiza, Eslovenia, Eslovaquia, Hungría, República Checa, Bulgaria, Rumanía y Montenegro tienen sistemas de peaje por viñetas.

Una viñeta es una pegatina que los conductores deben comprar y pegar en el parabrisas de su coche antes de circular por una autopista. Las viñetas pueden adquirirse por periodos de tiempo en función de cuánto se prevé circular por sus vías.

En Austria es obligatorio comprarlas en gasolineras próximas a la frontera o en la web ASFINAG antes de circular por sus autopistas. Para las autocaravanas que pesen más de 3,5 t, se necesita una viñeta especial, la Go-Box.

AUTOPISTAS SIN PEAJES

Tampoco en todos los países europeos existen autopistas de peaje. Es lo que ocurre con Finlandia, Estonia y Luxemburgo. En otros, aunque las autopistas no son de pago en general, sí puede haber algunas excepciones. Irlanda, por ejemplo, solo cobra un peaje en la circunvalación de Dublín y Dinamarca tiene algunas zonas de pago como el puente Oresund que une Copenhague y Malmö.

Algo parecido ocurre en Bélgica, donde solo cobran por cruzar el túnel de Liefenhoeks en Amberes. Y en Alemania lo único que se pide es un distintivo medioambiental para entrar en ciertas ciudades.

¿Y EN ESPAÑA?

Hasta ahora, los peajes en las autopistas españolas contaban con cabinas de pago y las VIA-T, pero en 2024 llegará un nuevo sistema de peaje. Es el denominado Free Flow y gracias a él ya no será necesario detener el vehículo para pagar. Se pretende, de esta forma, hacer que la circulación sea más fluida.

El sistema será muy parecido al portugués: grandes arcos con detectores de matrícula basados en sistemas de autocobro que recogerán los datos de horas y kilómetros, así como de entradas y salidas, para emitir la factura posteriormente.

El sistema ya se está probando en el País Vasco, donde el cobro puede hacerse de dos maneras: a través de un dispositivo electrónico situado en el parabrisas (como los de VIA-T) o por una tarjeta de crédito asociada a una matrícula que se haya registrado previamente.

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