Ciudades vacías antes de la pandemia: el fotógrafo que ‘auguró’ la realidad actual

¿Te imaginas la Plaza de España de Roma completamente vacía? ¿O el cruce de Shibuya en Tokio sin un solo vehículo? ¿O la Gran Vía madrileña con un único viandante? Ahora no hace falta imaginarlo. El confinamiento al que ha sido sometido buena parte del planeta nos ha acostumbrado a ver, en los medios de comunicación y en las redes sociales, imágenes que reflejan esta realidad.

Pero hace más de cuatro años que el fotógrafo Ignacio Pereira ya concibió lo que por entonces podría considerarse una distopía: calles que normalmente están abarrotadas de gente y coches totalmente vacías

 

Unos retoques fotográficos bastaban para pasar del bullicio a la soledad. Pereira comenzó su proyecto inmortalizando pequeñas localizaciones: parques, plazas… Hasta que llegó a Japón. El cruce de Shibuya, en Tokio, fue su gran reto. En su foto del lugar no hay coches. Solo un peatón que, por cierto, no cruza por donde debería.

Una vez superado aquel desafío decidió enfrentarse al tráfico de gente y coches de Madrid, Londres, Nueva York, Estambul y Roma. «Utilizo la cuarta dimensión en la fotografía: el tiempo. Elijo el momento y la historia que quiero contar combinando muchas fotografías». Una técnica que requiere de paciencia. «A veces tardo meses en finalizar una foto», nos confiesa. 

Times Square o la Estación Central sin gente le sobrecogen. Aunque es quizás la foto del rider como único viandante en la Gran Vía madrileña la que aún le sigue impactando más. No es la única foto en la que Pereira amnistía a un personaje: «En las grandes ciudades no percibimos la individualidad de las personas. Vemos un grupo de gente y no nos paramos a pensar en quién tenemos al lado. Por eso, aislando una historia, damos importancia a un único protagonista».

Pereira tiene a París como próximo objetivo. «Pero cuando acabe todo este lío, claro». Rehúsa el considerar sus fotos como premonitorias porque nunca imaginó que pudieran hacerse realidad: «Hace unas semanas nos lo hubieran contado y no nos lo hubiéramos creído. De hecho, hace cuatro años me preguntaron si pensaba que algún día imágenes como las mías pudiesen convertirse en realidad y contesté que era algo imposible».

 

Por eso prefiere seguir evitando las conjeturas: «Esta situación nos tiene que hacer pensar que tenemos que estar preparados para todo».

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