La movilidad del futuro y lo (mucho) que el diseño tiene que decir al respecto

El de la movilidad sostenible es uno de los temas presentes en varios de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que la ONU se ha marcado para 2030. Entre otros, está relacionado con el número 11, que aboga por ciudades más seguras, inclusivas y con una mejor calidad del aire. Y con el número 13, cuyo reto es combatir el cambio climático y sus efectos. El objetivo es lograr un desarrollo sostenible de las ciudades y comunidades. 

Una vez marcados los objetivos, toca pensar en estrategias y soluciones sostenibles que permitan poder alcanzarlos. Y, a ser posible, en menos de una década.

En ese sentido, Beatriz Amann, design school director de Istituto Europeo di Design (IED Madrid), considera clave la labor de los diseñadores en el diseño de la movilidad urbana del futuro: «El perfil holístico de estos profesionales es fundamental para el desarrollo de oportunidades, nuevos escenarios y lifestyles».

En la escuela en la que trabaja Amann, este año los trabajos de fin de grado de los alumnos de las especialidades de Diseño de Producto Industrial, Diseño de Mobiliario y Decoración y Diseño de Interiores se han centrado en el Diseño de Impacto, a partir, precisamente, de los ODS marcados por la ONU.

La movilidad ha sido uno de los temas abordados en algunos de estos proyectos. Ocurre en el caso de ECOTERAM, el trabajo realizado por Teresa García González, y también en REVERSO, de Francisco Lara.

 

ECOTERAM, de Teresa García González

Que el viaje forme parte del viaje es el deseo de todos aquellos que se lanzan a la carretera. Aunque no siempre es posible, sobre todo cuando las estaciones de servicio que encontramos en nuestro trayecto no cuentan con instalaciones lo suficientemente equipadas y cuidadas para hacer lo más agradable posible nuestras paradas.

El proyecto ECOTERAM, de Teresa García González, trata precisamente de generar una red de estaciones en la que los viajeros encuentren todo lo necesario para descansar y rebajar el estrés que puede provocar un viaje por carretera, sobre todo cuanto este es largo, mejorando así la movilidad en carretera

 

«El objetivo principal es que el usuario pueda definir su propia experiencia en la estación con la ayuda de las nuevas tecnologías, creando su propio viaje», explica García González.

  

El sistema ideado por la estudiante parte de una red de estaciones de servicio dispersas por la geografía española. A través de la app móvil ECOTERAM, el usuario podrá planificar, programando, antes incluso de su partida, las paradas en las diferentes estaciones de servicio que encontrará a su paso. De esta forma, podrá desde reservar mesa para comer en el área de descanso hasta contratar a un personal shopper que le ayude a hacer sus compras en la tienda de la estación de servicio.

 

El parking con recarga para coches eléctricos es una de las partes más destacadas del proyecto. Para facilitar el tránsito de vehículos a la hora de aparcar, Teresa García González ha ideado en esta instalación una plataforma giratoria. A través de la app, el usuario puede reservar también plaza antes de su llegada y recargar su coche mientras disfruta del resto de las instalaciones.

 

En cuanto a las zonas de descanso, tanto interiores como exteriores, comodidad y diseño futurista son las características principales. Pero también sostenibilidad, al igual que el resto de instalaciones de ECOTERAM. El uso de paneles solares o el sistema de recogida de aguas pluviales son dos elementos esenciales que destacan en este aspecto y contribuyen a la  movilidad sostenible.

 

 

REVERSO, de Francisco Lara

REVERSO es el nombre con el que Francisco Lara ha bautizado al dispositivo que ha ideado para combatir uno de los grandes problemas sanitarios y medioambientales de las ciudades: su pésima calidad del aire.

 

«Las SMOG (partículas en suspensión) son las responsables de hasta siete millones de muertes al año en todo el mundo al estar directamente relacionadas con enfermedades del sistema respiratorio», explica Lara.

 

El 55% de estas partículas provienen del desgaste de los frenos, neumáticos y asfalto, «por lo que, por mucho que existan medidas para reducir las emisiones de este tipo de partículas, estas van a seguir existiendo mientras sigan circulando vehículos, con independencia de la energía con la que se muevan».

 

Ante esta evidencia, Lara plantea: ¿por qué no utilizar los propios medios de transporte para atrapar estas partículas en suspensión? Para ello, el estudiante propone un módulo que dispone de unos filtros colocados en ángulos capaces de atrapar hasta el 99% de las partículas que pasan a su interior y que contribuye así a la movilidad sostenible. Este se instalaría en la parte superior de los vehículos de transporte públicos y semipúblicos. Su diseño permite que el módulo se adapte al vehículo sin que influya en su rendimiento

Francisco Lara se refiere al efecto Venturi para explicar el funcionamiento del dispositivo: «Se trata de un fenómeno físico que consiste en acelerar un fluido mediante el estrechamiento de una sección por la que pasa. Por ejemplo, en un embudo, el aire entraría a unos 40 km/h y en el estrechamiento la velocidad podría aumentar hasta un 50% debido a la presión».

 

Lo que ocurre en REVERSO es todo lo contrario: la sección de entrada es más estrecha y la media es el doble de ancha, con lo que se consigue que la velocidad del aire disminuya en su interior y que, por tanto, el filtrado del aire sea más eficiente. 

El sistema de filtrado cuenta con tres fases: la primera sería capaz de filtrar partículas PM10, y las dos últimas las PM2.5, las más dañinas para la salud de las personas.

Uno solo de estos dispositivos, que funcionan sin ningún elemento electrónico, podría llegar a filtrar hasta 7.300.000 m3 de aire al año. Un 34% más del volumen del estadio Santiago Bernabeu (Madrid). ¿Cuántas partículas en suspensión podrían eliminarse si el uso de este dispositivo se extendiera, por ejemplo, a toda la flota de taxis y VTC de una ciudad?

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