La Fórmula 1 quiere saldar su deuda con las mujeres

La parrilla de salida de cualquier Gran Premio, formada por 20 pilotos hombres y ninguna mujer, es solo la punta del iceberg. La Fórmula 1 es un deporte eminentemente masculino.

 

Hasta hace poco tiempo las mujeres en la Fórmula 1 destacaban por su presencia en el paddock. Eran las azafatas, denominadas grid girls, que sujetaban la sombrilla a los pilotos antes de iniciarse la carrera. En 2018, los responsables de la F1 decidieron prescindir de ellas para alivio de quienes les acusaban de seguir auspiciando la figura de ‘la mujer florero’ en sus grandes premios. 

 

La medida, no obstante, levantó ciertas ampollas. Entre las quejas más sonadas, las de algunos de los pilotos del circuito y las de las propias modelos que se quejaban de que nadie se hubiera preocupado por conocer su opinión antes de prescindir de ellas.

 

Hoy, en los hospitality de los equipos sigue siendo difícil toparse con una mujer. Las excepciones son eso, excepciones, como la de la española Carme Jordá, piloto de desarrollo de Renault, o la colombiana Tatiana Calderón, piloto de pruebas de Sauber. Ninguna de las dos, por cierto, ha disputado una carrera oficial en la categoría.

 

En los puestos directivos de las escuderías no parece que el peso específico de las féminas sea mayor. En la mayoría de sus staffs, los nombres de mujeres asoman, si acaso, en los departamentos de marketing y comunicación.

 

Aunque no todo el mundo considera que la presencia de la mujer en la Fórmula 1 sea testimonial. Claire Williams, subdirectora del equipo Williams, cree que casos como el suyo son cada vez más frecuentes: «Ahora, en los deportes de motor, hay muchas mujeres. Hay  mecánicas, ingenieras y mujeres que se dedican a la aerodinámica. Queda mucho que hacer, pero está mejorando».

 

Es posible que Williams tenga razón y que el panorama poco a poco vaya cambiando, pero encontrar personajes femeninos significativos en el mundo de la Fórmula 1, o de los deportes de motor en general, resulta un ejercicio arduo. Aunque, a lo largo de la historia, haberlos, haylos.

 

Una de las mujeres pioneras en la Fórmula 1 fue Bertha Benz, considerada la primera persona en conducir un automóvil en una larga distancia. Lo hizo en agosto de 1888 a bordo de un vehículo ideado por su propio marido, Carl Benz, y acompañada de sus dos hijos. Un pequeño conjunto escultórico en Wiesloch (Alemania) recuerda la parada que Bertha realizó allí para comprar combustible en la farmacia de la ciudad.

 

Y si difícil es encontrar ejemplos como el de Benz en la historia del motor, en general, casi lo es más encontrarlas en el pasado de la Fórmula 1. Entre las más representativas  se encuentra la figura de María Teresa de Filippis, quien llegó a participar en cinco grandes premios entre 1958 y 1959. Para encontrar a la siguiente mujer en una parrilla de salida habría que esperar casi 20 años hasta la irrupción de Lella Lombardi, la única mujer que hasta la fecha ha conseguido puntuar en un circuito de Fórmula 1.

 

 

La española María de Villota fue probadora del equipo Marussia hasta su muerte en 2013, fruto de las secuelas neurológicas que le produjo el brutal accidente que sufrió un año antes a bordo de un monoplaza en el aeródromo de Duxford, Reino Unido.

 

Jamie Chadwick o Marta García destacan entre las pilotos jóvenes con más proyección de la actualidad. La primera se alzó con el primer campeonato de W Series 2019, la categoría creada especialmente para mujeres, en un intento de la FIA por tratar de dar más chance a las mujeres en este deporte.

 

El techo de cristal en el que se ha convertido la Fórmula 1 para las mujeres es, en opinión de algunos expertos, una cuestión de fuerza física. La criba se produce justo en las categorías previas a la F1, donde, debido a la ausencia de dirección asistida, el volante se convierte en el talón de Aquiles de muchas mujeres e incluso de los pilotos varones de menos complexión.

 

Aunque no todos en el mundillo coinciden en que la creación de una prueba específica para mujeres sea la mejor vía para lograr la paridad. Para gustos se hicieron los colores y los campeonatos en el mundo del motor. 

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