Parecía que el paso del tiempo había podido con ellos, pero pese al largo periodo de decadencia que les tocó padecer, los autocines nunca se fueron del todo. Ahora, en una crisis sanitaria que afecta a todo el planeta, resurgen con fuerza como una de las formas de ocio más seguras. Y entre las preferidas para muchos automovilistas.

En España, donde las medidas de confinamiento han sido de las más restrictivas y donde la vuelta a la normalidad ha sido escalonada, los autocines se han aupado para muchos como una nueva (o no tanto) forma de volver a ir al cine. Poder disfrutar de la película desde el coche y en un espacio abierto ha animado a disfrutar de la pantalla grande a más de uno de los que volver a lugares públicos y cerrados les da aún cierto repelús.

En la actualidad son siete los cines de este tipo en todo el país. El más antiguo es Autocine Drive-In, en Dénia (Alicante). «Antes hubo otros en España, pero se mantuvieron muy poco tiempo», nos aclara por teléfono su propietario, Carles Miralles. El suyo, en cambio, ha permanecido abierto desde que se inauguró en el 79. Cuarenta y un años de historia de actividad interrumpida solo durante unas semanas de 2020 debido a una pandemia.

 

Cuando en mayo pudieron por fin reabrir, Autocine Drive-In fue durante cerca de 15 días la única sala de cine abierta en toda España. Su principal problema, la falta de películas.

 

«En ese momento tuvimos que replantearnos: ¿volvemos a las que se estaban emitiendo hace tres meses o reponemos clásicos? Esto último era algo que llevábamos pensando hacer desde hace tiempo, por otro lado». Al final optaron por la segunda opción, con pelis míticas de los 80 y los 90 como Los Goonies, Regreso al futuro o Jurassic Park. A partir de julio llegaron, por fin, los primeros estrenos.

 

Para Miralles, la opción del autocine va más allá de la de ser una mera alternativa a la sala clásica en tiempos de pandemia. «Yo siempre defino la experiencia del autocine como la libertad de ver el cine a tu gusto. Ahora los coches son todo confort, por lo que en un autocine puedes comer (la mayoría, como el nuestro, dispone de servicios de restauración), fumar, reclinar el asiento o regular el volumen del sonido a tu gusto con una calidad excelente». La combinación perfecta, en su opinión, que suma a la posibilidad de ver cine en pantalla grande el poder hacerlo con la comodidad de estar en tu propio coche.

 

Y no, el autocine, añade Miralles, no es solo para parejas. Esa fama de inmoral que se granjeó hace décadas (hubo quien, incluso, achacó buena parte del baby boom que se vivió en Estados Unidos en los 60 al auge del autocine en aquella década) ha quedado hoy obsoleta.

 

El en caso de Autocine Drive-In, el contar con más de cuarenta años de existencia ha favorecido que muchas de las sesiones aglutinen a varias generaciones: «Acuden los que comenzaron a venir cuando el cine abrió sus puertas, junto a sus hijos e incluso sus nietos». Es en verano, sobre todo, cuando los niños están de vacaciones, cuando la cartelera se vuelve más familiar.  

 

Miralles no descarta ampliar la oferta de su autocine con otro tipo de espectáculos, entre ellos, las retransmisiones de ópera. «Lo estamos valorando porque también gestionamos varias salas que ofrecen este tipo de representaciones y creemos que en este recinto puede también funcionar muy bien».

 

Algunos espacios de este tipo, como Autocines Madrid RACE, ya han comprobado que el coche es también una excelente tribuna para asistir a otro tipo de funciones, entre ellas los monólogos.

 

Además de España, Brasil, uno de los países especialmente azotado por la pandemia, también ha vivido en las últimas semanas un nuevo bum de los autocines. Un fenómeno que también se ha replicado en otros puntos del planeta como Dubái, Alemania, Holanda o Irán, entre otros.

 

En Estados Unidos también. Los más de 300 autocines de los que dispone el país donde surgió la idea hace casi un siglo viven estos días una nueva juventud. Aunque la de ir al cine no es la única actividad que, desde la irrupción del coronavirus, se realiza ahora también sobre ruedas en norteamérica. 

 

La necesidad de guardar la distancia social ha fomentado que muchos negocios opten por el drive thru como la fórmula más segura. Entre ellos no faltan actividades como ir de compras, al banco, comer en un restaurante o, incluso, asistir a un velatorio o confesarse. En EEUU, casi cualquier cosa puede hacerse ahora sin bajarse del coche.  

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