¿Es necesario usar la mascarilla en un vehículo privado?

Lamentablemente, las mascarillas se han convertido en el complemento de moda de esta temporada (y probablemente también de las próximas). De ser un elemento recomendable para evitar la propagación del coronavirus, su uso ha pasado a ser obligatorio en lugares públicos de muchos países azotados por la pandemia.

Muchas de las actividades que realizamos de puertas afuera (y a veces, incluso, dentro de la cotidianeidad de nuestro hogar) tendrán que realizarse con mascarilla.

Su uso en el transporte público y colectivo es obligatorio en toda España desde principios del mes de mayo. Pero ¿qué ocurre con el transporte privado?

 

Una mascarilla mal colocada, de forma que entorpezca la visión o impida la atención permanente a la conducción, puede ser considerada una falta leve por el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación.

Si el conductor viaja solo en el coche no es necesario que la utilice. Sí lo es, en cambio, en caso de los vehículos particulares en el que viajen dos o más personas, siempre que no sean miembros de una misma familia o vivan juntos. En estos casos, como máximo podrán sentarse dos viajeros por cada fila de asientos en los vehículos de hasta nueve plazas, siempre que lleven mascarillas.

En furgonetas y vehículos que solo dispongan de una fila de asientos, solo podrán viajar dos personas como máximo, siempre con mascarilla y respetando la máxima distancia posible.

En el caso de que el conductor deba llevar mascarilla, es muy importante que lo haga de manera correcta. En ningún caso deberá entorpecer la visibilidad (ojo si se usan gafas porque puede que los cristales se empañen). Y es necesario cuidar que no se mueva y no se caiga para evitar que se convierta en un elemento de distracción para la conducción.

 

El asunto no es baladí. Una mascarilla mal colocada, de forma que entorpezca la visión o impida la atención permanente a la conducción, puede ser considerada una falta leve por el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación. Una sanción que viene acompañada de una multa que ronda los 80 euros.

¿Y qué ocurre con los guantes? Aunque se trata de un elemento indispensable para el personal sanitario y para la realización de otras actividades, las autoridades consideran que su uso generalizado puede generar una sensación de falsa seguridad. Por eso aconsejan la correcta y frecuente higiene de manos en lugar del uso de guantes, algo aplicable también al ámbito de la conducción.

 

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