¿Qué fue del sidecar?

Si no acudes a una convención de coches y motos clásicos, será difícil que veas uno de estos circulando por la calle. Pero hubo un tiempo en el que estos pequeños vehículos fueron los reyes de las carreteras.

El sidecar es un vehículo que se acopla a la moto, normalmente por el lado derecho, y es capaz de transportar a una o dos personas, además del piloto. ¿Cuál es su historia?

El primer sidecar fue una silla sobre una rueda que se acoplaba a una bicicleta. Lo inventó el creador de la bici Star, G. W. Pressey, en 1885, y lo bautizó como Kirk. De este modo, Pressey podía transportar a su esposa con él de una manera elegante en sus paseos a dos ruedas.

Después llegaron las primeras motocicletas y rápidamente se convirtieron en una buena opción para moverse por las ciudades y carreteras con comodidad y sin tener que sudar la gota gorda dándole a los pedales, pero seguían presentando el mismo problema que sus antecesoras: el transporte de pasajeros.

La compañía inglesa Oakleigh Motor Company afirmó ser la primera en fabricar el sidecar en 1900, sin embargo, los franceses aseguran que el invento de estos vehículos les pertenece a ellos. Fue en 1893 cuando un periódico francés convocó un concurso para premiar la mejor idea que permitiera transportar pasajeros en una moto de una manera cómoda y, sobre todo, elegante. Se pensaba, claro, en las acompañantes femeninas, porque lo de ir a horcajadas detrás del piloto no estaba muy bien visto en aquella época. Al concurso se presentaron tres ideas: el forecar (un triciclo en el que el pasajero viaja en un asiento delante del conductor), el trailer-car (un remolque acoplado a la parte trasera de la moto) y el sidecar, diseñado por Jean Bertoux. El premio se lo llevó este último.

En 1903, W. J. Graham se hizo con la patente y bautizó a este vehículo como sidecar. Fue a partir de ella cuando otras compañías comenzaron a producir en sus fábricas diferentes modelos. En 1915, la marca estadounidense Harley-Davidson fabricó su primer sidecar y este vehículo se hizo tan popular que el ejército lo compró y lo preparó para colocar ametralladoras. El objetivo era perseguir y atrapar al revolucionario mexicano Pancho Villa ya que las motos con sidecar resultaban más ligeras y fáciles de manejar por los desiertos de México.

Fueron precisamente sus usos militares los que más contribuyeron a la popularización de estos vehículos. Las motos con sidecar fueron fundamentales en las dos Guerras Mundiales ya que permitían a los soldados desplazarse por cualquier terreno de una manera ágil y rápida. Al contrario que en las motocicletas, los sidecares podían transportar armamento e incluso uno o varios heridos ya que su capacidad y espacio eran mayores. Alemanes, norteamericanos, italianos, soviéticos… Todos los bandos usaron los sidecares en sus misiones de infantería, reconocimiento o mensajería.

Tras los conflictos bélicos, los sidecares se hicieron muy populares entre la población civil, ya que en ellos podía desplazarse una familia entera. Se trataba de vehículos mucho más baratos que un coche y en los primeros años al acabar la II Guerra Mundial, con una economía precaria, aquel era un factor fundamental.

Fue la década de los 50 del siglo pasado la época de oro para estos artilugios. El cine contribuyó enormemente a su popularización. Los hermanos Marx lo usaron en una de las escenas más míticas de Sopa de ganso. Y en la retina de muchos espectadores se mantiene la escena en la que Cary Grant se estrella con uno de ellos sobre un montón de paja en el film La novia era él. Pero según avanzaba la década y a medida que los automóviles fueron abaratando sus costes de producción y haciéndose más pequeños, los consumidores se inclinaron mayoritariamente por las cuatro ruedas. Tanto es así que el mayor fabricante de sidecares del mundo, la empresa alemana Steib, pasó de fabricar 50 vehículos al día en 1955 a solo una décima parte un año después. Esta empresa afincada en Nuremberg continuó fabricando sidecares hasta 1965 exclusivamente para BMW, pero finalmente abandonó su producción definitivamente.

Hoy es difícil ver estos vehículos circular por las carreteras, pero se han convertido en auténticas joyas vintage para coleccionistas y un icono para el cine. ¿Quién no recuerda a Indiana Jones y a su padre, interpretado por Sean Connery, huyendo de los nazis en una BMW? Y si nos remitimos al cine español, ¿acaso no es mítica la llegada de Antonio Resines y de Luis Ciges, su padre en la película, a bordo de una moto con sidecar al pueblo donde se desarrolla la acción de Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda? Incluso existe un museo en Italia dedicado exclusivamente a estos vehículos. Se trata de Il Museo del Sidecar, en Cingoli, en la región de Macerata, donde pueden verse protosidecares sin motor de 1817, así como modelos de Peugeot y Triumph de 1904 y 1910, ya motorizados, y ejemplares más avanzados y sofisticados fabricados entre 1956 y 1959.

Los nostálgicos de estos vehículos pueden aún comprar el suyo en el mercado de segunda mano, con precios que van desde los 21.500 euros de una Harley Davidson de 1942 a los 7.500 de un modelo Ural, compañía que fabrica motos con sidecar desde 1940.

Conducir una moto con sidecar

Aunque no son frecuentes, aún es posible circular con una moto con sidecar por España. Para ello, es necesario tener el permiso A, A1 o A2, según la cilindrada de la moto. El ocupante del sidecar debe ser mayor de 12 años, aunque excepcionalmente se permite viajar en ellos a niños a partir de 7 años, siempre y cuando los conductores sean los padres, tutores o personas mayores de edad autorizados por ellos; se utilicen cascos homologados, y se cumplan las normas de seguridad establecidas para este caso.

El sidecar debe tener un tamaño proporcional a la moto a la que va adosado, piloto trasero rojo para que el resto de conductores sepan cuál es su anchura, placa de matrícula en la parte de atrás y un intermitente amarillo delante. No es obligatorio que lleven freno en la rueda, aunque se recomienda por seguridad.

Su conducción necesita de ciertas habilidades y destrezas en los giros y no está pensada para la velocidad. Si viajan dos personas, el acompañante debe ir en el sidecar para evitar volcar en las curvas. Y si son tres los pasajeros, el de más peso debe viajar en él para equilibrar la moto.

Comparte