Repostar desde tierra

No es el primer proyecto de estas características para favorecer la irrupción del coche eléctrico, pero sí el más reciente. Alguno anterior, como Solar Roadways y su carretera solar en EEUU, no cosechó la eficiencia esperada y a ello se sumaron fallos eléctricos y roturas de demasiadas placas.

El nuevo intento de carretera solar viene de China y se encuentra en un tramo de dos kilómetros junto a la ciudad de Jinan. Consta de tres capas: la primera es de hormigón transparente y es la encargada de soportar la carga y la fricción de los vehículos que circularán; la segunda está formada por paneles solares reforzados. Al estar cubierta de hormigón transparente, la luz alcanza perfectamente las celdas solares. Por último, la capa de base aísla al conjunto de la humedad del terreno y mantiene a salvo la instalación eléctrica.

Sus creadores afirman que, además, las placas contarán con módulos de carga inalámbrica, por lo que la idea es que en el futuro un coche eléctrico pueda cargarse sin necesidad de enchufes.

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