Ciudades de uno o 15 minutos: el modelo de movilidad urbana sostenible

¿Para qué desplazarse al centro o al otro lado de la ciudad cuando puedes realizar la gestión, comprar o utilizar el servicio que necesitas en la puerta de tu casa? Grosso modo esa pregunta resumiría el nuevo modelo de movilidad urbana por el que abogan los gobiernos municipales de París y Estocolmo.

En la capital francesa, el plan del equipo de la alcaldesa Anne Hidalgo parte del concepto Ciudad de los quince minutos. La propia edil parisina explicaba en su cuenta de Twitter el proyecto:

Movilidad Urbana Sostenible

El concepto Ciudad de los 15 minutos fue acuñado por el investigador y urbanista de la Universidad de la Sorbona Carlos Moreno. Este, actual asesor del gobierno parisino, considera que la primera forma de frenar las consecuencias del cambio climático es atacar al principal causante: «las movilidades de la ciudad». «Lo ideal es reducir al máximo estas movilidades. Vivir más en la proximidad», declaraba en una entrevista para France24.   

Para ello, según Moreno, es necesario «revitalizar» dicha proximidad, de forma que cada barrio ofrezca a sus habitantes infraestructuras y servicios capaces de cubrir estas seis necesidades básicas:

. Vivir.

. Trabajar.

. Comprar.

. Cuidar de su salud física y emocional.

. Acceder a la educación y a la cultura.

. Espacios para el esparcimiento y el ocio.

 

En definitiva, todo lo que cualquier ciudadano medio requiere en su día a día a solo unos metros de distancia de su viviendo y accesible en bicicleta o caminando. Logrando así un modelo de movilidad urbana sostenible.

Pese a que el proyecto que lidera Carlos Moreno tiene un plazo de ejecución de unos seis años ya se han puesto en marcha varias iniciativas relacionadas con él. Una de ellas es la apertura de las instalaciones de los centros escolares durante los fines de semana para ponerlas a disposición de todo tipo de actividades culturales y/o deportivas para los vecinos del barrio.

Al igual que el comercio de proximidad, el consumo de producto local es uno de los aspectos esenciales del proyecto. Aunque Moreno reconoce la dificultad de que una ciudad tan compleja y densa como París pueda llegar a «autoabastecerse», aboga por nuevas alianzas con territorios cercanos a la capital que puedan proveer a su población de los productos necesarios. Es lo que Montero denomina «circuitos cortos», que conectan a los productores directamente con los consumidores y evitan, en la medida de lo posible, los largos desplazamientos en los transportes de mercancías generando una tendencia que promueva los sistemas de movilidad sostenibles 

Ciudades de 1 minuto

Si el de París se perfila como un proyecto de movilidad urbana ambicioso, no menos lo es el modelo denominado Ciudad de 1 minuto. Lo local llevado a su máxima expresión.

Suecia es uno de los países que ha abrazado con mayor fuerza esta idea a través de proyectos en los que las comunidades vecinales adquieren un protagonismo vital. Porque son los propios vecinos los encargados de dar forma, de manera literal, a su propia calle.

 

Uno de los mayores exponentes de esta idea es la iniciativa denominada Street Moves, llevado a cabo por ArkDes, Centro Nacional de Arquitectura y Diseño de Suecia, con la colaboración del estudio de diseño Lundberg Design, y que consiste en poblar las calles de módulos de mobiliario urbano para que sean los propios vecinos los que decidan la forma de utilizar estos espacios urbanos.

La idea es proporcionar a los residentes distintos kits compuestos de piezas de madera para que sean ellos quienes los ensamblen, según las necesidades del vecindario, como si se tratase de piezas de Lego a escala humana. Con ellos pueden crear desde gimnasios, jardines urbanos, parques infantiles hasta zonas para recargar patinetes o coches eléctricos.

Si bien es cierto que en esta idea de urbe quedan exentos servicios que sí quedan recogidos en el modelo de Ciudad de 15 minutos (como el transporte público o la asistencia sanitaria), en este modelo la calle es la representación a escala de la ciudad.

La idea, que ya se ha puesto en marcha en varias calles de Estocolmo y en breve lo hará en otras tantas de ciudades como Malmo o Goteburgo, sigue la estela que hace años puso en marcha San Francisco a través del programa Parklets, con los que los vecinos o los negocios de hostelería pueden aprovechar las plazas de aparcamiento como si de una extensión de la acera se tratase. 

 

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